La única cosa que cambiaría del viaje es el hecho de no haber tenido mi cámara de fotos actual, con la que podría haber retratado aquella realidad que pude ver y conservar para siempre, nos tuvimos que conformar con un par de compactas que nos dejarán, al menos, algunas buenas imágenes.
Es tanto lo que nos dejó el viaje para contar que comenzaré por el comienzo, continuaré por la continuación y acabaré por el final, extraña estructura que me han enseñado. Allá voy.
Aún que se sitúa en España fue grata la visita que hice al pueblo de mi compañero, Tomelloso, un pueblo del noroeste de la provincia de Ciudad Real, donde como a un rey me atendieron. En conclusión, estancia que desde luego disfrute por breve que fuera.
Siguiente punto, Río de Janeiro. El vuelo fue Madrid-Río con escala en San Paulo, un vuelo de unas 19 horas en total que no nos dio mayores problemas. Río de Janeiro es una de las ciudades que mejores recuerdos me ha dejado, desde luego que es un sitio digno de visitar, aunque haya que ajustar bien el presupuesto, ya que por cada atractivo turístico se debe pagar bien. Si mal no recuerdo el Cristo Redentor fueron algo así como 50 reales solo la entrada, el Pão de Açúcar fueron unos 40... Además de los precios de la comida, que encontramos particularmente caros, más que Alicante al menos. La pensión que pagamos aquellos 4 días fue bajísima (al cambio 7 euros el día), encontramos un hostel que también recomendaré personalmente llamado "Piratas de Ipanema", aquí era todo comunitario, desde de la habitación (con 40 literas), hasta la cocina, el salón, los ordenadores... Pudimos conocer gente de TODO el mundo, con la que no tardamos en congeniar y salir por la ciudad de noche, sitio predilecto fue el Barrio de Santa Teresa, donde se encuentra la escalera de Selarón, considerada obra de arte pintada de azulejos y cambiante, también conocer un poco de Funk carioca, un baile peculiar cuanto menos y " " que se nos dio un poco mejor.
En cuanto a la ubicación del hostel tuvimos mucha suerte ya que nos permitió llegar rapidamente a las playas de Ipanema y Copacabana. Por último un pequeño comentario acerca del Mundial de Fútbol, que pudimos vivir en este viaje, y es que en Río de Janeiro tuvimos la suerte de ser espectadores del Partido eliminatorio de Portugal-Brasil, que si bien quedaron 0-0 fue un gran experiencia vivirlo en la playa de Copacabana en ese gran ambiente que se gestaba. La marcha de la ciudad fue un tanto dificultosa, mi gran compañero fue fisicamente incapaz de seguirme el paso al bus, creo yo que por la escasa media hora que decidió dormir la noche antes de partir, aunque dice él que le compensó.
La idea era en principio hacer otra parada en San Pablo, pero haciendo cuentas vimos que nuestro presupuesto en Río había bajado estrepitosamente, así que si mucha dilación decidimos seguir a Curitiba, donde revisando otra vez el presupuesto continuamos hacia las Cataratas del Iguazú (también si mucha dilación).
Tercer parada, Cataratas de Iguazú (a partir de aquí Cataratas). Tras haber visitado este sitio en mi vida intrauterina me quede con ganas de un poco más, ya que los recuerdos están un poco difusos. Al venir desde Brasil en Foz do Iguaçú se nos tiraron al cuello para quedarnos ahí, y salvo por un pequeño mirador que tiene el lado Brasileño de las cataratas no vale la pena, además la ciudad de Puerto de Iguazú es mucho más bonita. El hospedaje en temporada alta está difícil por no decir imposible, nosotros al estar en temporada baja encontramos cama sin problemas y por un precio muy asequible (20 pesos, la mayoría están por ahí).
Luego en el mismo hostel se nos ofreció algunos paquetes para visitar el parque de las Cataratas, nosotros nos hicimos con uno de 200 pesos (al cambio en ese momento unos 30 euros), el cuál incluía entrada (no olvidar llevar pasaporte, porque hay un descuento de 50 pesos para los argentinos, yo iba de italiano y me todo pagar lo mismo que a mi compañero español, la diferencia es que mi patria no me reconoció como argentino). El paquete incluyó un pequeño paseo en track por la selva del parque, algo que nos podríamos haber ahorrado porque luego el tren que recorre el parque te ofrece los mismo y sin pagar ningún dinero extra, un paseo en balsa por el río en el que te meten debajo de algunas saltos, eso si que valió la pena, y la entrada ya citada. Conclusión: no pillar paquetes, y menos en hostales, a nosotros nos cobraron el taxi que nos llevo al parque (nos la jugaron bien), podríamos haber tomado un bus por la cuarta parte del precio, además del track que nos pareció poca cosa, y el paseo en balsa se puede pillar de forma individual en el parque.
El parque de las cataratas ofrece espectaculares vistas panorámicas de la infinidad de saltos que tiene, de la posibilidad de visitar la Isla San Martín, un gran paquete de recorridos y caminos para ver, la Garganta del Infierno (mejor vista desde el lado Argentino), increíble salto, espeluznante casi, y de manera muy fácil varios animales para ver como los coatíes, tucanes, apereas, caimanes y el espectáculos de mariposas que te pueden encontrar, especialmente de camino a la garganta del diablo.
La ciudad de Puerto de Iguazú es una ciudad bonita de ver, no para más de una semana, pero me dejó una buena impresión, eso sí, totalmente turística, esto es, cuidar los bolsillos y mochilas.
La decisión de adonde ir fue dificil en este punto, nuestro recorrido primero era hacia el noroeste, pasando por Ciudad del Este (Paraguay) y posteriomente por Asución (Paraguay), pero las recomendaciones muy claras de no pisar Ciudad del Este nos echaron para atrás, aunque ahora no se si lo haría de forma diferente. Así que decidimos ir a Posadas (Argentina).
Siguiente punto, Posadas (a partir de aquí la ciudad más aburrida del mundo). Lo mejor de la ciudad fue el Sandwich de Milanesa que comimos, el resto de la ciudad no nos dejó ningún otro momento a destacar, a lo mejor porque no supimos que hacer o ver. Mi impresión fue una ciudad tranquila, normal, más o menos bien cuidada (excepto por el río, que está como en todas las ciudades), ni cara ni barata... El primer día ya nos decepcionó y junto con las ganas de poder ver a mi familia no duramos otro más, así que tras la primera noche partimos hacia Tucumán, que tras 16 horas de viaje en un bus de primera clase con bingo a bordo llegamos al principal destino.
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